Era un niño muy pequeño, era varón y era de Débora, Conan lo tenía recostado solo sobre su brazo izquierdo, observándolo.
Jena no podía leer sus pensamientos, le angustiaba pensar que se apegaría tanto a ese niño, dejando en segundo lugar al bebe que ella tenía en sus entrañas.
—¿Quién es el padre?
—Alguien de la manada, lo que si me queda claro y calculando los tiempos, cuando mi hermana se fue ya llevaba a ese crio en sus entrañas.
El silencio de Conan era insoportable, solo miraba al niño, n