El lujoso coche avanzaba en silencio por las calles de Madrid. Desde la ventanilla, Anastasia parecía observar los edificios. Sin embargo, su mente estaba demasiado ocupada. Pensaba en todas las respuestas posibles que podía recibir, por parte del doctor, aquella mañana.
Apretó con fuerza los dedos sobre su regazo y respiró hondo intentando calmar su corazón acelerado. Aquel día podía marcar el comienzo de una nueva vida, o convertirse en la confirmación definitiva de que jamás volvería a cami