Una oportunidad difícil de repetirse.
Sebastián cruzó el jardín hasta donde había dejado estacionado su coche. Abrió el maletero y guardó la chaqueta con los documentos en el interior. No podía correr el riesgo de que alguien los encontrara y terminara siendo descubierto.
Cuando terminó, cerró el automóvil y regresó a la mansión. Entró por la puerta de servicio dejando pequeñas marcas húmedas sobre el piso.
Clara lo encontró en el pasillo.
—Ya despertó. Puedes subir.
Sebastián asintió y subió las escaleras en silencio. Apenas