Definitivamente debía ser amor...
Anastasia permaneció en silencio. La pregunta de Clara había abierto una grieta en sus certezas.
Desde niña había imaginado el amor de una única manera. Soñaba con un hombre que la mirara como si fuera la única mujer del mundo, con un vestido blanco, una iglesia llena de flores y la emoción de entregarse por primera vez al hombre que se convertiría en su esposo. Aquella había sido la ilusión que la acompañó durante años. Sin embargo, todo con Sebastián había ocurrido con una rapidez imposible