Amor, sólo eso...
Anastasia permanecía inmóvil, con el ramo de rosas descansando sobre su regazo, mientras veía el anillo que Enrique sostenía frente a ella y luego dirigía la vista hacia Julián Rojas, el verdadero jardinero.
Miles de preguntas golpeaban su cabeza al mismo tiempo.
¿Quién era Sebastián?
¿Por qué se había hecho pasar por el jardinero?
—Anastasia... —intervino de pronto Elena Montero, rompiendo el incómodo silencio—. Mi hijo te ha hecho una pregunta.
Todas las miradas volvieron a dirigirse h