Gisela esperó hasta que el automóvil desapareció por completo antes de volverse hacia André.
—Sígueme.
Él no hizo preguntas, sólo la acompañó hasta la biblioteca.
Gisela cerró la puerta con calma. Se dirigió directamente al escritorio.
—A partir de hoy volverás a encargarte de los caballos, de los entrenamientos y de preparar los ejemplares para las competencias.
André asintió.
—Entendido.
Ella continuó hablando.
—También supervisarás las nuevas adquisiciones y coordinarás al personal