Melissa ingresó dando pasos largos, atrás de ella la seguían sus hombres; ante su presencia Donato no se inmutó, permaneció sentado, ella se ubicó frente a él.
—¿Qué demonios estás buscando?, aquí no hay nada que te agrade, perteneces a otro lugar, las cosas han cambiado, no puedes pretender venir a mi casa como si se tratara de la tuya.
—Conmigo no funcionara tu juego, podrás engañar a los demás, pero para mí sigues siendo el mismo, tu grado de traición es bastante elevado, sabes que el casti