Fiorella despertó, su espalda dolía, el peso de su abdomen hacía que todo fuera más complejo, su mirada se espantó al observar que Donato estaba sentado frente a ella.
No lograba comprender a que se debía su presencia, y más que con cada acción le dejaba claro que la detestaba.
«Se ve agotado, últimamente permanece ocupado, ni siquiera tiene tiempo de discutir conmigo como lo hacía de costumbre», Fiorella se levantó y se acercó de manera cuidadosa.
Aunque la detestara e hiciera hasta lo imposi