El avión aterrizó, Fiorella abrió los ojos, se encontraba recostada sobre el pecho de Donato, él arqueó la comisura de sus labios y luego besó su frente.
—Hola, hemos llegado —musito Donato con un tono de voz suave.
Fiorella levanta la cabeza y fijó la mirada en la ventana, aquel paisaje la hizo sentir en casa.
—¿A dónde iremos primero? —preguntó Fiorella con la mirada puesta en la ventana.
—Iremos a la villa, necesitamos descansar —ella asintió.
Una vez que descendieron del avión, Donato tomó