Una semana más tarde.
Donato se mostraba cariñoso con su esposa e hijo, todo lo que un día era su vida se había quedado de un lado, aquel pequeño se había convertido en su mundo, no paraba de admirar lo afortunado que era.
Estando en la habitación del pequeño Alessandro uno de sus hombres interrumpió, su hijo dormía, lo colocó suavemente sobre la cuna y luego salió a atenderlo.
—Señor, tienes una visita.
—¿De quién se trata?, no espero a nadie.
—Se trata del señor Vittorio.
—Dile que estoy oc