Al llegar la tarde Owen esperaba ansioso en la recepción del edificio, salir con Fiorella hacía que se emocionara. Las puertas del ascensor se abrieron, el sonido de los tacones hizo que todos fijaran la mirada hacia aquel costado.
Los ojos de Owen se espantaron; ahí estaba ella, tragó un sorbo grueso de saliva ante la belleza con la que Fiorella brillaba.
«Sin duda es una hermosa flor que brilla sin el más mínimo esfuerzo, no cabe duda que se robará todas las miradas en la fiesta», pensó Owen