Donato deslizó el vestido de Fiorella a través de su piel, su mirada se cargó de lujuria, de deseo aquel que le era difícil controlar, sus pieles ardían, feroces llamas los consumían.
Un deseo comprimido que aparecía cada vez que ella estaba frente a él, su esposa, la mujer que hacía que su corazón fuera al ritmo que a ella se le antojaba.
Cuando ella quedó completamente desnuda frente a él. Donato la observó de arriba a abajo, era perfecta un sueño hecho realidad, la mujer que inundaba su cor