Fiorella conectó la mirada con Federico, su presencia y aquellas palabras eran un reto en contra de su hermano; Mauricio no se tomó la molestia de bajar la pistola, estaba empeñado en terminar lo que había empezado.
—¿Acaso no me escuchaste Mauricio?, baja la pistola ahora mismo —insistió Federico alzando el tono de su voz.
—Acabar con la vida de Fiorella será un golpe directo a Donato, ni porque tú me lo pidas me detendré, ha llegado la hora de acabar para siempre con este juego, no habrá ne