Narrado por Myra
Me quedo quieta.
Eryon está frente a nosotros en forma de lobo, bloqueando el sendero. Su pelaje se eriza. Sus ojos… no son los ojos que me miraban en la cama. Son dos cuchillas.
Odio.
Ese odio me atraviesa.
Yo no quería huir.
Yo quería hablarle. Decírselo en su cara. Tragarme el miedo y decir: no soy Selara.
Pero Bardok insistió. Dijo que no habría conversación. Dijo que Eryon me mataría apenas escuchara la verdad. Dijo que si me quedaba, Evelyn moría. Y Aria… y él… y yo…
Miro a Bardok de reojo. Está tenso, listo para pelear.
Yo no.
Yo solo quiero que esto pare.
Eryon suelta un aullido que me vibra en los huesos. Y detrás del sonido, escucho pasos, ramas rompiéndose, los betas acercándose desde distintos puntos.
Luego, con un movimiento brutal, Eryon se transforma.
El Alfa aparece de pie frente a nosotros, respirando fuerte, desnudo de lobo, vestido de furia. Su mirada va de Bardok a mí como si fuéramos dos enemigos diferentes.
—Eryon… —mi voz sale ronca—. Yo puedo