Narrado por Myra
Me alejo…
porque no puedo soportar ver a Aria bailando con Eryon.
La forma en que él la mira cuando ella sonríe.
La manera en que se coordina con sus pasos.
La comodidad entre ellos.
Sé que es su amiga.
Sé que confía en ella.
Sé que no debería importarme.
Pero me importa.
Me duele.
Selara me lo advirtió:
No te enamores del Alfa. Jamás.
Ya ves por qué.
Es ridículo.
Es absurdo.
Es peligroso.
Pero aun así, siento ese hilo invisible que me hala hacia él y me rompe cuando lo veo con otra.
—Estúpida… —me murmuro a mí misma mientras me adentro en el bosque—. No es tuyo. Nunca fue tuyo. Nunca será tuyo.
El sonido de la fiesta queda atrás.
Solo queda la noche, el aire frío y el crujido de mis pasos entre las hojas.
Me abrazo el pecho, intentando calmar el torbellino en mi interior.
Quiero irme a dormir.
Quiero llorar.
Quiero desaparecer.
Pero entonces…
Escucho voces.
No voces alegres.
Voces bajas.
Tensas.
Peligrosas.
Me escondo detrás de un árbol, conteniendo mi