Narrado por Myra
El bosque me muerde los pulmones.
Corremos.
Eryon va delante, convertido en lobo, y yo voy detrás, también en loba, con el pecho ardiendo por el esfuerzo y por el miedo. Mis patas golpean la tierra húmeda y aun así siento que no avanzo. Porque no importa cuánto corra si no encuentro lo único que me sostiene.
Mi hijo.
Evelyn.
No hay olor.
No hay rastro.
Solo ramas rotas, huellas viejas, silencio y un vacío que me late en el cuello como si alguien me estuviera estrangulando por d