Orlando despertó y Alessandra seguía durmiendo, ayer se acostó muy tarde y él no quería despertarla. El italiano desayunaba viendo el periódico, eran las diez de la mañana y Orlando desayunaba solo. Una chica del servicio se acercó y Orlando la detuvo.
—Alessa sigue dormida, no la molesten. — la chica asintió. —Ayer se acostó tarde.
—Si, señor. — la chica se alejó y él se volvió a quedar solo.
Cuándo acabó se fue a su despacho y se encerró. Mariano podría tener razón, ¿Ella podría ser su herma