Los hermanos ya podían entrar a ver a su hermana, abrieron la puerta y vieron a Alessa dormida boca arriba. Tenía una vía en su antebrazo, unas pequeñas máquinas en su vientre, para ver los signos vitales del bebé. Ellos se acercaron a ella y la cogieron de la mano, dormía profundamente.
—¿Creés que ella se emocionará? — preguntó Giovanni mirando a Mariano. — ¿Creés que aceptará estar embarazada?
—Si, claro que sí. — respondió. — Ella aceptará a su Piccolo.
En ese momento, Alessa iba despertan