La pareja salió de la consulta felices, pero callados. Orlando aún no se creía que iba a ser papá de mellizos, no podía ocultar su felicidad y lo iba a ser con su bella pelirroja. La cogió de la mano y la besó el dorso de este, la puso en frente de él.
—Me has hecho el hombre más feliz del mundo. — ella sonrió. — La vida me ha regalado, lo que yo perdí hace tiempo y un regaló muy hermoso.
—Mi amor, éstos bebés te amaran incondicionalmente y la vida nos regaló estos maravillosos bebés por tu d