Alexis se precipitó hacia Franchesca, quien había tropezado y caído al suelo, su expresión de sorpresa rápidamente transformándose en una mueca de preocupación. La ayudó a levantarse, sus manos firmes en sus brazos mientras la miraba con inquietud.
—¿Estás bien? —Preguntó, su voz cargada de preocupación, pero también de una rabia latente que comenzó a dirigirse hacia Linda.
Al darse la vuelta, su mirada se endureció al posarse sobre ella. —¿Qué demonios te pasa, Linda? ¿Por qué no puedes dejarl