Linsy, sonrió aquella tarde cuando vio a Linda en el umbral de su puerta. Hace tanto tiempo que no veía a su mejor amiga que se sintió feliz. Sin embargo, la sonrisa se esfumó de su rostro al ver el semblante abatido de la joven.
—¡Hey nena! ¿Por qué esa carita? —Linsy se acercó a su amiga y la abrazo.
—Como extrañaba esto... —Susurró Linda, mientras correspondía al abrazo de su amiga. —¿Tienes tiempo? Necesito un consejo de manera urgente.
—Por supuesto, ven —la invita a pasar, cuando a su am