Linda se sintió satisfecha al ver cómo los hermanos Miller se adaptaban a su nuevo hogar. A pesar de ser una casa humilde, había un aire de calidez y potencial en cada rincón. Durante una semana, se habían sumergido en la tarea de redecorar y ambientar el espacio, convirtiendo cada habitación en un refugio acogedor para los cuatro.
La sala era el corazón de la casa, donde el gran televisor brillaba como una ventana a otro mundo. Habían decidido crear un ambiente de cine, y el amplio sillón, con