Linda abandonó la empresa de los Miller con una mezcla de alivio y tristeza. Había decidido que no estaba dispuesta a soportar más las humillaciones de la matriarca, una mujer que parecía disfrutar aplastando a los que consideraba inferiores. Pero lo que más le dolía era la idea de dejar atrás a los hermanos Miller, a quienes había llegado a querer de formas que nunca imaginó posibles. Durante esos casi tres meses a su lado, había desarrollado un intenso sentimiento hacia los tres hombres: cada