La sala de juntas, normalmente tranquila y elegante, se llenó de tensión cuando la matriarca Miller, con una furia contenida, dio un golpe brusco en la mesa. El estruendo resonó en el aire, haciendo que Erick, Alexis y Jorge se sobresaltaran, así como a Linda, quién temerosa observa la situación.
—¡Erick! —gritó la anciana, su voz temblando de rabia—. ¡Eres un maldito retorcido por haber contratado a una mujer igual a Loreine! ¿Hasta cuando seguirás con esto? ¡Eres el mayor de mis nietos y tamb