Sasha
La luz de la mañana penetra lentamente en la habitación, salpicando las paredes con su brillo pálido, contrastando con las sombras profundas dejadas por la noche. La guerra ha terminado. Pero no es el fin de las consecuencias. Cada victoria tiene su precio, cada sacrificio su eco. La sensación de libertad es extraña, como una segunda piel demasiado grande, que no se logra domar de inmediato.
Miro a Dante, sentado en silencio, con los ojos fijos en el horizonte. No ha dicho una palabra des