Sasha
El cielo está bajo, pesado de promesas no cumplidas. La ciudad se extiende ante mí, un lienzo de concreto y vidrio, frío e inhóspito, pero también vibrante de una vida oculta, la de las sombras que se mueven en los callejones, los murmullos que se cruzan en los rincones oscuros. Las almas perdidas y los aliados potenciales, todos esperan una señal. Y hoy, nos toca a nosotros darles esa señal.
Me giro hacia Dante, su mirada siempre tan intensa, siempre tan calculadora. No es un hombre que