Dorian
Debería estar orgulloso de ella, feliz de que haya triunfado. Pero solo siento el peso de la duda. La duda de no haber sido suficiente, de no haber visto más allá, de haber estado demasiado concentrado en mis propios deseos para entender lo que realmente necesitaba hacer.
Me alejo un poco, caminando solo por los oscuros pasillos del castillo. Cada paso resuena como un eco, un recordatorio de lo que he perdido. Ya no soy quien podría protegerla. Ya no soy quien podría guiarla. No, ella ha