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Morgane
El viento helado azota mi rostro mientras avanzo hacia la cima del acantilado. Ante mí, el horizonte se despliega en una mezcla de oscuridad y luz, un reflejo perfecto del tumulto que ruge dentro de mí. Mi corazón late a un ritmo frenético, resonando con el eco de vidas pasadas que se desbordan en olas ardientes a través de mi mente.
Las visiones me asaltan con una brutalidad desconcertante. Me veo, a través de las eras, siempre atrapada entre el fuego de la pasión y la mordedura de