Sasha
El silencio de la habitación apenas se ve interrumpido por el crepitar del fuego que danza en la chimenea. Mi cuerpo sigue estando febril, entumecido por las olas de placer que Adrian desató sobre mí. Estoy acostada sobre mi vientre, mi mejilla presionada contra la almohada, y aún siento la dulce quemadura de sus labios sobre mi piel.
Adrian está sentado justo al lado de mí, su mirada intensa fija en mí como un depredador vigilando a su presa. Sus dedos acarician mi espalda, trazando el c