Sasha
El viento helado se cuela en la villa, levantando las cortinas como espectros en movimiento. El amanecer aún no ha roto completamente el horizonte, y sin embargo, siento la electricidad en el aire. El olor a sangre sigue fresco, pegajoso, adherido a los muros invisibles de nuestro territorio.
Adrian y yo intercambiamos una mirada. No es un simple ataque. Es una advertencia.
Me arrodillo frente al lobo herido, posando una mano en su hombro. Su cuerpo tiembla bajo el esfuerzo de permanecer