Sasha
No sabía si era la tensión que pesaba sobre nosotros o la certeza de haber sido manipulada desde el principio, pero cada músculo de mi cuerpo estaba tenso. Las palabras de Dante resonaban como un eco sin fin en mi mente. Una profecía. Una guerra. El destino que parecía haber decidido ya nuestro destino, a pesar de nuestros esfuerzos por contrarrestarlo.
Adrian caminaba a mi lado, su mirada oscura, impregnada de una profunda reflexión. No había dicho una palabra desde nuestro encuentro con