Sasha
El cielo era de un gris plomizo, la tensión palpable en el aire como un presagio funesto. Habíamos dejado la aparente seguridad de nuestro refugio para aventurarnos en un territorio desconocido, guiados únicamente por las palabras crípticas de los Guardianes. La fuente. Allí, decían, era donde todo había comenzado. Donde se había abierto la primera brecha, donde la guerra entre las fuerzas antiguas había echado raíces. Y hoy, era nuestro turno de regresar a este campo de batalla olvidado.