Sasha
El silencio que siguió a la aparición de la criatura fue ensordecedor. Cada respiración parecía pesada, casi contra natura, mientras la sombra crecía frente a nosotros, sus ojos inyectados de sangre fijos en nosotros con una mirada penetrante. La tierra misma temblaba bajo nuestros pies, como si el suelo respondiera a la presencia de esta entidad. Adrian estaba a mi lado, listo para actuar, pero la incertidumbre se leía en sus ojos. Sabía, al igual que yo, que nos quedaba poco tiempo para