Sasha
La noche ha caído sin un ruido, como si el mundo mismo contuviera el aliento. La luna, pálida y distante, se oculta tras nubes pesadas, y el aire fresco de la tarde se eleva lentamente, rozando mi piel. Estoy en el balcón, observando la ciudad abajo, las luces lejanas dibujándose en la oscuridad. Hay algo extraño en este silencio, como si la naturaleza misma supiera que algo terrible se está preparando.
Adrian está dentro, en la sombra de la casa, perdido en sus pensamientos como lo está