Sasha
El aire está pesado esa mañana, como si el calor del verano se hubiera instalado demasiado pronto, absorbiendo cualquier rastro de frescura. La casa está tranquila, casi demasiado tranquila. Adrian ha desaparecido en sus pensamientos, como a menudo últimamente, y hay algo en su actitud que me preocupa. No me lo dice, pero sé que lleva una carga mucho más pesada de lo que quiere admitir.
Estoy sentada en la gran sala, los pies descalzos contra el suelo frío. La ventana está abierta, pero l