Louis caminaba sin rumbo hacia el bosque. Su manada celebraba la reunión entre castas y esta vez había sido el turno de la manada Norte.
Al pequeño rubio no le interesaba participar, aunque bien sabía que ni notarían su ausencia. 9 años tenía y pronto entendió su existencia en su familia no era relevante, pequeño e inútil, solía recordar esas palabras. Su padre solía murmurarlas ocasionalmente, quizá, pensando que Louis fuera incapaz de escucharlo.
Se acerco al árbol más grande que vio y tomo a