Su cabello se despeinaba con el viento y Louis solo podía pensar en los pocos minutos que faltaban para ver a Nathan; su alfa. Como el señor Harris prometió, habían visitado los mejores centros comerciales de la empresa y quedo fascinado con la ropa tan linda que le habían regalado y con los obsequios para su alfa, claro. En ese preciso momento se dirigían a la manada.
Le gustaba el estilo que su suegra había elegido para el, llegaba una camisa de mangas largas sin botones de colores amarillo p