Louis nunca pensó que su vida se tornará de nuevo gris. Mucho menos en su nueva manada, la brisa de la noche golpeaba con suavidad su rostro y no podía evitar cerrar los ojos ante la caricia. Podía sentir la tierra bajo sus pies y poco le importo que fuera media noche, no se movería hasta que llegará el amanecer o incluso mejor, hasta que su alfa regresara.
Dos largos días habían transcurrido.
La manada vecina aún no atacaba y aquello lo tenía con los nervios de punta, la incertidumbre, el mied