Maya se despertó gritando. Darshen estaba allí antes de que el sonido se detuviera. Manos en sus hombros. Sin sujetarla. Solo allí. "Estás a salvo. Maya, estás a salvo."
No podía respirar. El sueño. La camioneta. La cinta. El cuchillo. "Respira," dijo Darshen. "Adentro. Afuera. Adentro. Afuera. Conmigo." Intentó. Falló. Intentó de nuevo.
Lentamente. Lentamente. El aire llenó sus pulmones. "Así está." Su voz permaneció calmada. Firme. "Estás bien. Te tengo." Maya miró alrededor. El apartamento d