Ivanoc no es un hombre que se sorprendiera con facilidad. Había tenido su dosis en un mundo donde la justicia se compra y se vendía. Y en realidad, no había nada que no tuviera precio.Pero esa tarde, en ese pequeño cuarto de control, se preguntó si había sido demasiado arrogante.
Sospechó de un espía, un italiano, o incluso alguien del bajo mundo... pero nunca imaginó una escena como esa.
—No están muertos, si te lo preguntas.
Para Ivanoc, quel novato no solo es un experto en el arte de matar,