El beso se sintió inanimado.
Entre las lagrimas que caen por el rostro desnudo del hombre y esa sensación fría en su aura, hace de sus labios igual de helados. Solo quedando esos ojos desconocidos y turbulentos que en ninguna momento se cerraron o se apartaron de ella.
Fue aterrador, es como si los demonios en su mente finalmente tomaron el control. Hay una bestia filosa escondida en la contención, tan afiliada, esperando para cortarla.
Serena lo ignoró y suavemente deslizó su lengua entre su