―¿Dónde estás?
―…
―Tranquila, voy para allá.
Jesús pone la cara más seria que le he visto nunca y nos cuenta:
―Era María. Está en la puerta del tanatorio. Dice que en nada van a traer el cuerpo de su hermana, y que ella sólo tiene ganas de beber. Voy a buscarla antes de que haga una tontería.
Jesús sale precipitadamente del restaurante, y su mujer se queda con nosotros. Los postres llegan y, aunque siempre suelen ser mi plato favorito, esta vez no puedo con él. El coulant de chocolate se me atr