El reloj marcaba las tres de la tarde cuando Isabela recibió una llamada inesperada. Era una notificación de un nuevo movimiento en el mercado, algo que no solo la sorprendió, sino que la puso alerta de inmediato. La última jugada de Valeria había sido audaz, demasiado audaz para no tener repercusiones. Isabela se reclinó en su silla, los dedos jugando con un bolígrafo, mientras analizaba las implicaciones de lo que acababa de descubrir.
Lucía había sido clara en su reporte: Valeria no solo hab