El reloj marcó las 9:30 de la mañana cuando Isabela entró en el restaurante "La Torre". Era uno de los lugares más exclusivos de la ciudad, con una vista panorámica que dominaba el horizonte, donde las luces de la ciudad comenzaban a atenuarse mientras el sol se alzaba lentamente. El ambiente estaba cuidadosamente diseñado para dar una sensación de opulencia y tranquilidad, pero Isabela no sentía ninguna de esas cosas. En su lugar, su mente estaba enfocada en lo que sucedería en los próximos mi