92. Siento un miedo real.
El silencio pesa como una losa.
El cuerpo de Natan yace inmóvil frente a mí, pero no me engaño. No aún.
Rita está a mi lado, sus manos temblorosas se posan sobre mi rostro con un toque desesperado. Sus ojos oscuros están anegados de miedo y algo más. Algo que me perfora hasta los huesos.
—Luke, ¿estás bien? —Su voz es apenas un susurro.
Trato de responder, pero un dolor punzante en el costado me lo impide. Mis costillas protestan con cada respiración.
—He estado peor —murmuro, forzando una sonr