87. No me esperaba así.
La bestia dentro de mí despierta con una violencia descontrolada. Siento cómo mis huesos se rompen y se reconfiguran, cómo mis músculos se desgarran y se reconstruyen al mismo tiempo. El dolor es un incendio que me recorre cada fibra, pero no me importa.
Porque en cuanto mi transformación se completa, mi único objetivo es Natan.
Él sigue sujetando a Rita, con esa maldita sonrisa ladeada, como si todo esto fuera un juego. Pero apenas me muevo, su expresión cambia.
No me esperaba así.
No me esper