79. Esperaba que confiaras en mí.
El peso de sus palabras me aplasta el pecho, como si el aire se hubiera vuelto demasiado espeso para respirar. Lo miro, y de pronto es como si estuviera viendo a un completo extraño. Manson, el hombre que nunca bajaba la guardia, el que siempre controlaba todo, ahora parece vulnerable, casi... roto.
—Decime que esto es mentira. —susurro, apenas audible, pero suficiente para llenar el espacio entre nosotros.
—Ojalá pudiera. —Manson se pasa una mano por la cara, sus ojos oscuros brillando con alg