77. Sangre y pólvora.
Mis músculos se tensan. Eliot sabe.
Me lo dice con los ojos, con el ligero cambio en su postura, con la manera en que su olor se transforma en algo más denso. Seguridad.
Él sabe lo que soy. Y no tiene miedo.
Eso es lo que me preocupa.
—¿Qué querés decir? —gruño, manteniéndome en mi sitio.
Eliot entrecierra los ojos, como si sopesara si responderme o no.
—Nada… —miente.
Hijo de puta.
No necesito que me lo diga en palabras. Él está con ellos.
Él nos delató.
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Rita está en la cocina con Rob, ayu