76. El Olor del pasado.
El aire se espesa con la llegada de la amenaza. No hace falta verlos para saber que están cerca.
Mi manada.
El olor es inconfundible. A tierra húmeda, bosque y sangre. Es un olor que llevo en la piel, que nunca desaparece del todo, que siempre regresa.
Miro a Rita. Ella también lo siente.
No dice nada, pero su mano tiembla sobre la mía.
—¿Qué pasa? —Rob frunce el ceño desde la mesa, su vaso de whisky entre los dedos.
No respondo. No puedo.
Lorens deja de garabatear en su libreta y nos obs