52. La herida más profunda.
El bosque se cierra a nuestro alrededor, oscuro y espeso. Cada pisada en la tierra húmeda resuena en mis oídos como un disparo. Sé que nos siguen, pero no sé cuántos. No sé si Rain va a detenerse, si la duda que planté en su cabeza fue suficiente para frenarlo.
Lo que sí sé es que Natan está detrás de todo esto.
Y que no va a detenerse.
Rita se tambalea a mi lado, su respiración agitada. No está acostumbrada a correr así, a moverse en la oscuridad como lo hacemos nosotros.
No podemos seguir así